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Los diez años de la reforma a Codelco, según cuatro presidentes


Una década ha pasado desde que se aprobó y promulgó la reforma al gobierno corporativo de Codelco. El objetivo del cambio era no solo actualizar a la compañía -que, hasta entonces estaba totalmente alineada con el gobierno de turno y contaba con dos ministros en el directorio y hasta un representante de las Fuerzas Armadas-, sino también darle más autonomía y dejar atrás la imagen de “caja pagadora” que por años persiguió a la empresa.

¿Cómo ha funcionado esta ley? ¿Qué está pendiente? PULSO analizó estos temas con tres expresidentes del directorio de la estatal, además del actual timonel, Juan Benavides. Si bien no hay una visión común, los cuatro coinciden en que la ley ha viabilizado varios avances, pero que persiste una serie de desafíos pendientes.

Pero, ¿qué cambios introdujo la ley? En primer lugar, se estableció que tres directores sean nombrados por Presidencia y cuatro por Alta Administración Pública, a lo que se suman dos representantes de los trabajadores, lo que se mantuvo del esquema anterior. La renovación de los nueve miembros, a diferencia de como era antes, ahora se hace de manera alternada.

A esto se agregó que el presidente ejecutivo es nombrado por el directorio y ejerce las facultades de un gerente general, y que los directores y altos ejecutivos deben responder a diversas normas, pudiéndoseles exigir responsabilidad civil, penal y pecuniaria en su rol. También creó la figura de la junta de accionistas, que no existía y cuyo rol recae en los ministros de Minería y Hacienda. Este último la preside.

Al alero de la ley, la minera ha desarrollado una amplia agenda de probidad y transparencia, implementando diversas medidas. En 2009, por ejemplo, creó una línea de denuncia anónima, que procesa cerca de 280 acusaciones al año. En 2014, se estableció un sistema “transparente y trazable” de solicitudes externas de trabajo, descensos, despidos, audiencia a proveedores y asignaciones de contrato, y un año después, se reguló toda eventual contratación con “Personas Expuestas Políticamente” (PEP), que en todos los casos requiere la aprobación expresa del directorio.

Oscar Landerretche, quien presidió la mesa de la estatal por cuatro años hasta mayo del año pasado, destaca que lo que más ha costado ha sido aislar a la empresa del ciclo político. A su juicio, no hay razón para que el presidente ejecutivo cambie cada vez que hay un nuevo gobierno, pues eso resta continuidad a la compañía.

“Hay varias cosas que habría que perfeccionar, pero la más importante es que hay demasiada correlación entre los cambios de directorio y el ciclo político. Combatí eso. Hice todas las gestiones para que se quedara Nelson (Pizarro), porque quería irse conmigo. Las empresas deben cambiar de gerente solo cuando es lógico para su gestión o cuando se termina un ciclo”, comenta Landerretche, quien cree que se debe impulsar un modelo más parecido al del Banco Central. “Creo que los directorios tendrían que tener períodos más largos. Sin reelección, pero más lento”, asegura.

A su vez, el rector de la Universidad Central y ministro de Minería cuando se dictó la ley, Santiago González, recuerda que una de las cosas que empujó a avanzar en esta ley fue la postulación de Chile a la Ocde, que para admitirnos exigía una reforma a las empresas públicas.

“Fue una ley compleja, que tuvo una tramitación larga de más de dos años. Había distintos intereses políticos, también de los trabajadores de la empresa y preocupación de que iba a significar esto a la larga en la gestión. Hasta ese momento, Codelco era una empresa que era administrada por un directorio donde había dos ministros, un representante de las Fuerzas Armadas, por lo tanto, desde el punto de vista técnico, la máxima autoridad de la empresa, que era el directorio, no obedecía a los cánones internacionales”, comenta González.

Respecto a sus resultados, el exministro asegura que, sumando y restando, la ley permitió alcanzar los objetivos que se buscaban. Pero coincide con Landerretche en que no se ha logrado desacoplar a la estatal del ciclo político.

“Diría que el objetivo de que los directores tuvieran un perfil técnico no se ha dado 100%, sobre todo en la designación que hace el Presidente directamente. Han tenido la tendencia a nombrar personas de su confianza política. Lo ideal sería que fueran personas más vinculadas a la minería, con más trayectoria cercana al sector minero”, complementa.

En tanto, el académico y el primer presidente del directorio tras la reforma, Nicolás Majluf, cree que el cargo de CEO sí ha sido ejercido por profesionales con evidente perfil técnico y experiencia en minería y gestión, como es el caso de Diego Hernández, Thomas Keller y el actual CEO, Nelson Pizarro.

Respecto del directorio, cree que estos deben ser heterogéneos y, ojalá, representar distintas decisiones y sensibilidades.

“En ese directorio debiera haber abogados, personas especialistas en medioambiente, en aplicación de mercado, etc. Entonces, pensar que deben ser de un sólo tipo es una mala decisión en lo que es el diseño de un gobierno corporativo”, indica Majluf.

Sobre lo pendiente, alude al conflicto pendiente con Contraloría.

“Ese tema es relevante. Codelco es una empresa que tiene una forma de control que es más rigurosa que cualquier empresa en Chile, porque tiene auditorías internas y externas; pero, además, tiene a Cochilco, a Contraloría, a la Cámara de Diputados, la opinión pública y la prensa. Entonces, está sujeta a un nivel de control más amplio y riguroso”, dice Majluf.

Balance del actual presidente

“La reforma de 2009 fue un enorme avance para la compañía, cuyo prestigio y reputación deben ser cuidados con responsabilidad por cada uno de quienes formamos parte de su directorio”, añade el presidente del directorio de la estatal, Juan Benavides.

El directivo cree que uno de los objetivos principales del directorio “es continuar haciendo de Codelco una empresa con exigentes estándares de buen gobierno corporativo, probidad, control de la gestión y cultivo de las buenas prácticas en todas las áreas operacionales”.

Uno de los avances, complementa Benavides, es que en 2018 Codelco alcanzó el porcentaje más alto de licitaciones públicas de su historia, llegando al 76%, cifra impensada hace una década. “La utilización de otros mecanismos de contratación distintos a la licitación sólo se utilizan cumpliendo los niveles de aprobación y procesos de control establecidos en la normativa interna, los que cada vez se han hecho más restrictivos. Las asignaciones directas, en el mismo período fueron de un 0,2%”, cierra Benavides.

Nuevos ejecutivos en la cuprera

Codelco informó el equipo de profesionales que acompañarán al futuro presidente ejecutivo de la estatal, Octavio Araneda, durante su gestión.

El actual gerente general de Chuquicamata, Mauricio Barraza, fue designado como vicepresidente de Operaciones Centro Sur en reemplazo de Araneda.

Por su parte, Nicolás Rivera, actual gerente general de El Teniente, se desplazará al norte para hacerse cargo de las operaciones de Chuquicamata. En reemplazo de Rivera fue designado Andrés Music, quien se desempeña como gerente general de Ministro Hales. Todos ellos, al igual que Araneda, asumirán en septiembre.

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